¿Del almacén del Bellas Artes a ‘Velázquez’?

¿Del almacén del Bellas Artes a ‘Velázquez’? 

  • El conservador de pintura española del Louvre Guillaume Kientz adjudica a Velázquez un ‘San Francisco de Asís’ hasta ahora atribuido a Pacheco.
  • El cuadro, expuesto en este momento, se guardaba en los almacenes del museo.

¿Tiene el Museo de Bellas Artes de Sevilla un ‘nuevo’ velázquez? Pues, sí. Al menos, así lo sostiene el conservador de pintura española del Louvre Guillaume Kientz, quien acaba de atribuir al pintor sevillano el lienzo ‘San Francisco de Asís con el crucifijo’ que se exhibe, tras someterse a una intensa restauración, como obra de Francisco Pacheco en la muestra que la pinacoteca sevillana dedica estos días al maestro y suegro de Velázquez.

Kientz, comisario de la retrospectiva que el Louvre dedicó al pintor sevillano en 2015, defiende en un artículo publicado en el portal especializado ‘La Tribune del Art’ la autoría velazqueña del San Francisco, lienzo que se guardaba en los almacenes del Museo al no formar parte de su colección permanente. En opinión del experto, que visitó días atrás la capital hispalense para ver in situ la tela, se trataría de una obra juvenil de Velázquez, realizada en torno a 1615, cuando el artista tenía dieciséis años.

Guillaume Kientz no está solo. Benito Navarrete coincide plenamente con él. «Se trata, sin duda, de un velázquez juvenil», señala el profesor de la Universidad de Alcalá. Navarrete, quien ha realizado importantes aportaciones para conocer la etapa sevillana del pintor, asegura que el San Francisco «saca a la luz la enorme importancia que tiene el magisterio de Pacheco sobre Velázquez, a menudo poco valorado».

En este punto, Kientz argumenta, con rotundidad, que el lienzo en cuestión «está más allá de las habilidades» de Pacheco, aunque es «innegable» su influencia. «El San Francisco del Museo de Bellas Artes de Sevilla refleja, como ninguna otra obra antes, la lección que el joven pintor sacó de las enseñanzas de su maestro, aunque también la independencia que mostró pronto en la realización de sus primeras pinceladas», añade.

El conservador del Louvre vincula el lienzo sevillano con otros primeros trabajos de Velázquez, especialmente con el Santo Tomás (1618-20) del Museo de Orleans, donde el experto halla similitudes en la ejecución de los contornos, el diseño del paisaje y los pliegues rotundos de los ropajes. También Kientz señala las semejanzas de la expresión facial del San Francisco con la del San Juan en Patmos (1619-20), de la National Gallery de Londres.

El experto concluye en su texto que el ‘San Francisco de Asís con el crucifijo’, restaurado con motivo de la exposición Francisco Pacheco: Teórico, artista, maestro, «revela ahora toda su fuerza y calidad, más allá de las habilidades -y los medios- de Francisco Pacheco». Pese a la rotundidad de su exposición, Kientz reconoce que «la aportación de un nuevo trabajo para el catálogo -tan reducido- de un artista como Velázquez nunca es una cosa ligera ni sin consecuencias».

En este punto, Kientz reconoce la importancia para dar a conocer este hallazgo de la rehabilitación llevada a cabo en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Además, cita las aportaciones del conservador Ignacio Hermoso y la directora de la pinacoteca, Valme Muñoz. Ambos apuntan en el catálogo de la exposición de Francisco Pacheco que el lienzo «tiene una fuerza expresiva inusual» en la producción del maestro de Velázquez. Pero no se atraven a dar un paso más: el cambio en la atribución de la tela.

En el artículo Francisco Pacheco: Teoría y práctica, Valme Muñoz llama la atención, por ejemplo, sobre «unos perfiles claros que evocan los estudiados en Velázquez» y «un trabajo mucho más elaborado en las pinceladas, particularmente en rostros y manos», si bien, acaso por prudencia, apunta a la autoría de Pacheco, quien ejecutaría el San Francisco bajo la influencia de los más aventajados discípulos de su taller.

«Pacheco, que convivió en su taller con figuras tan brillantes como Velázquez y Alonso Cano a las que tuvo la generosidad de demostrar su admiración no sólo en sus escritos, sino también quizá aprendiendo de ellos, como pondría de manifiesto el monumental San Francisco con el crucifijo, posible fruto de la enriquecedora experiencia compartida en el taller», señala la directora del Museo de Bellas Artes, centro que sólo posee dos obras del pintor: el retrato del clérigo Cristóbal Suárez de Ribera y una Cabeza de apóstol depositada por el Prado.

Por su parte, el conservador Ignacio Hermoso, que sitúa la procedencia del lienzo en el convento franciscano de Santa María de los Ángeles de Alcalá de Guadaíra, señala que «en la producción de Francisco Pacheco no son habituales las figuras de santos representados de manera aislada en lienzos de este formato, ya que generalmente las que se conocen son pequeñas imágenes sobre tablas insertas en retablos».

«Especialmente significativa es la cabeza -apunta Hermoso-, con la que el artista logra transmitir la espiritualidad del santo de Asís. Frente al resto de la figura, en la que la austeridad del hábito franciscano obliga al pintor a un tratamiento austero del color (…) El rostro, y también las manos, están modelados con firmes pinceladas que definen sin dureza los matices de la piel y crean con habilidad los volúmenes, sugeridos por las luces y sombras».

Créditos de la imagen: El ‘San Francisco de Asís con el crucifijo’, expuesto en la exposición de Pacheco. CONCHITINA

Información: http://www.elmundo.es/andalucia/sevilla/2016/03/29/56f98df1268e3e701e8b4593.html

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