El hombre que ‘descifró’ la Alhambra

El hombre que ‘descifró’ la Alhambra

El trabajo del arabista Juan Castilla ha sido premiado por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas · El investigador ha conseguido catalogar 10.000 inscripciones del monumento nazarí, recopiladas en ocho libros-DVD

| 25 noviembre, 2016 | 7:00

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El arabista e investigador de la Escuela de Estudios Árabes (CSIC), Juan Castilla, con la Alhambra de fondo, en una de las estancias del Carmen de la Victoria. Foto: Álex Cámara

Fue hace ya más de una década cuando empezó todo. La curiosidad por resolver los misterios que encierra la Alhambra, afloraba en el que se ha convertido en el único hombre capaz de descifrarla. El trabajo del arabista Juan Castilla, ‘Corpus Epigráfico de la Alhambra’, ha conseguido el Premio Nacional a la mejor edición en formato digital otorgado por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas.

La ‘guinda’ a un proyecto al que este linarense, investigador en la Escuela de Estudios Árabes (CSIC), se ha entregado en cuerpo y alma y cuyo resultado ha sentado las bases para conseguir no solo mirar, sino ver el monumento nazarí desde otra perspectiva.

Poco o nada se imaginaba Castilla el reto al que se enfrentaría en aquellos años en los que viajaba por los países árabes justo después de terminar su carrera en 1984.

Unas 10.000 inscripciones, cada una con su propia ficha informativa, recopiladas en ocho libros-DVD -seis ya están el mercado y los otros dos saldrán a comienzos de 2017, aunque el trabajo está hecho- y que ofrecen la oportunidad de sumergirse en los rincones de la Alhambra con tan un solo ‘clic’ de ratón.

Un trabajo que arranca bajo la premisa de abarcar con exhaustividad todas las inscripciones presentes en el conjunto monumental. “A lo largo de los siglos, siempre se han ido haciendo intentos por parte de investigadores, especialistas e incluso viajeros románticos de intentar averiguar qué decían estas paredes. Ya en el siglo XVI los Reyes Católicos encargaron a un equipo de funcionarios del Cabildo granadino, la tarea de traducir aquellas escrituras. Sin embargo, solo existían trabajos parciales y fragmentarios”, explica Castilla al tiempo que señala que con su investigación “siempre tendremos la oportunidad de saber que en el siglo XXI, en el año 2016, la Alhambra estaba así”.

¿Qué dice la Alhambra?

Rodeado de un equipo interdisciplinar -dos arabistas, aparejadores e informáticos-, el que fuera director de la Escuela de Estudios Árabes reconoce que han aplicado una metodología “rigurosa”, ideando una catalogación y clasificación adecuadas al trabajo que tenían por delante.

Una metodología que, a lo largo de estos más de diez años, ha supuesto dar “dos pasos adelante y uno hacia atrás”, ya que cuando se programó los expertos pensaron en paredes o arcos, pero “no teníamos en mente la cantidad de elementos arquitectónicos distintos que nos íbamos a ir encontrando en la Alhambra”. “Ejemplo de ello -apunta- es un poema de 12 versos en el que cada uno de esos versos está en la cabeza de un león”.

En cuanto a las escrituras, el autor de ejemplares como ‘Érase una vez Al-Andalus’ reconoce que su contenido “era algo esperado” y que con su trabajo se han corroborado las sospechas iniciales de que los poemas y las inscripciones coránicas -pequeños extractos sacados del Corán- que, es lo que la mayoría de la gente cree que hay en las paredes del monumento nazarí, serían en cambio “las menos porcentualmente”.

Lo que predomina, “con gran diferencia”, es el lema de la dinastía nazarí: ‘Wa-la galib illà Allah’. O lo que es lo mismo, ‘No hay vencedor sino Allah’. Una consigna que se repite cientos de veces por todas las estancias de la Alhambra, en los sitios más insospechados y en todos los recovecos.

Juan Castilla, en uno de los momentos de la entrevista con ahoraGranada. Foto: Álex Cámara

Juan Castilla, en uno de los momentos de la entrevista con ahoraGranada. Foto: Álex Cámara

A estas le siguen las votivas, compuestas la mayoría de las veces por una o dos palabras acompañadas a menudo de un calificativo, como puede ser ‘yumn‘ -felicidad- o ‘baraka‘ -bendición-. Palabras que son deseos que vienen de la providencia y que se dirigen a la habitación donde está la inscripción o al monarca que gobernaba en un momento determinado.

Las jaculatorias serían otro tipo de las escrituras que llenan la Alhambra. Estas incluyen el nombre de Alá. Y las regias, con el nombre del sultán.

Aparte de ellas, también están las fundacionales, dedicadas a hechos de cierta relevancia, tales como “los correspondientes a la construcción de un elemento arquitectónico -una nueva puerta de acceso al monumento nazarí-“; las conmemorativas, realizadas para ensalzar, por ejemplo, “alguna batalla en la que las tropas del sultán musulmán habían vencido a las cristianas”; y las funerarias, grabadas en las lápidas de algunos sultanes nazaríes.

No obstante, para llegar al resultado final Castilla reconoce haber encontrado dificultades que van desde tener que convivir constantemente con el turismo hasta los “malos augurios” de los incrédulos que no confiaban en la conclusión de este trabajo. “El haber culminado esta investigación supone una gran satisfacción porque, al principio, son muchos los agoreros que se te acercan para recordarte que nadie lo ha conseguido en cinco siglos”, comenta.

La idea ahora es que ‘Corpus Epigráfico de la Alhambra‘ esté disponible online en un futuro muy próximo. Algo que podría favorecer, en palabras del arabista linarense, el turismo cultural dado que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, podría prepararse el viaje a Granada y su vista a la Alhambra.

Un trabajo que, aunque solo es el punto y seguido a otro gran proyecto, ha despejado los secretos mejor guardados del monumento más visitado de España, los de unas paredes que ahora hablan más claro.

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