Reconocimiento al patrimonio hidráulico de Almería y su vega

Reconocimiento al patrimonio hidráulico de Almería y su vega

  • La Junta inscribe 46 inmuebles relacionados con la cultura del agua en la provincia para su protección Son claves para entender la historia del abastecimiento hidráulico

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La provincia de Almería está de enhorabuena y es que desde ayer la Junta de Andalucía reconoció el valor del patrimonio histórico hidráulico de un total de 46 inmuebles. Sin duda un reconocimiento a la historia almeriense, que ha tenido en el agua un elemento moldeador de su evolución y que ahora queda oficialmente constatado otorgándole ese valor añadido a una importante impronta que desde ahora legalmente implica la obligación y responsabilidad de conservarlos como tesoro cultural que son para las generaciones futuras.

Hace ahora exactamente un año que la Consejería de Educación, Cultura y Deporte inició el procedimiento de inscripción de estos inmuebles en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Catalogación General y desde ayer, ya es una realidad.

En el anuncio publicado ayer en el BOJA se insta a que estos 46 inmuebles relacionados con la cultura del agua de los municipios de Almería, Benahadux, Gádor, Huércal de Almería y Santa Fe de Mondújar se asienten en el Registro Autonómico de Instrumentos de Planeamiento, de Convenios Urbanísticos y de los Bienes y Espacios Catalogados y en el Registro de la Propiedad. Este conjunto hidráulico reúne valores históricos, arquitectónicos, etnográficos, sociológicos y económicos que justifican su protección.

Los inmuebles objetos de esta resolución están relacionados con la cultura del agua de la ciudad de Almería y su vega. Los bienes presentan tipologías diversas, que reflejan los diferentes modos de implantación en el medio y que están relacionadas con actividades económicas, prácticas arquitectónicas, relaciones sociales y territoriales, vinculación con el entorno, aprovechamientos agroganaderos, etcétera.

En este sentido, las 46 construcciones seleccionadas son fundamentales para entender el abastecimiento hidráulico de la ciudad de Almería y su vega, ya que fueron fabricadas para la captación, el almacenamiento y el reparto de agua en las huertas que rodeaban el núcleo urbano.

Actualmente, se conservan una gran diversidad de inmuebles, entre los que destacan los partidores, balsas, acequias, acueductos, pozos, caracoles, lumbreras, puentes, boqueras y molinos, entre otros. Todos ellos están relacionados con el almacenamiento y conducción del agua en una comarca semiárida. En la ciudad de Almería , desde la época de Jayrán, en el siglo XI, se vienen realizando esfuerzos considerables para llevar el agua del río Andarax al interior de las murallas. El conjunto hidráulico construido para este fin se ha mantenido operativo, con sucesivas ampliaciones, hasta la aparición del desarrollismo en el siglo XX.

A finales del siglo XIX se produjo una transformación sustancial del paisaje y de la ciudad, merced al canal de San Indalecio y a decenas de grandes construcciones hidráulicas complementarias. Entre estas construcciones sobresalen las inmensas ligadas al canal, cuyas proporciones obedecen a la necesidad de acumular agua para el largo estío de Almería. Se trata de una obra de más de 18 kilómetros de longitud que recoge aguas del interior de la Sierra de Gádor, bajo el municipio del mismo nombre, y las lleva hasta la ciudad a través de una canalización mayoritariamente subterránea que acaba a los pies de la Alcazaba.

Del total de los 46 construcciones que ahora forman parte del catálogo, 16 de ellos se encuentran en la capital, de forma que estos son la balsa de Baeza, la red de acequias mayores y menores del canal de San Indalecio, la balsa de la Calera, la balsa de los Cien Escalones, balsa de Terriza o de la Fabriquilla, balsa del Capitán, la balsa del Polvorín y puente del cauce de San Indalecio, la balsa y aljibes de la Sismológica, el molino de la Torre, el pozo de Arturo, embalse y puente del cauce San Indalecio, el puente de la Fábrica de Hormigones, el puente del barranco de don Vicente, el puente del barranco de los Pinos, el puente del barranco Idáñez, el puente del cauce de San Indalecio en la rambla Amatisteros y el puente en Pecho Colorao. En Gádor, además de la boquera de Almazarilla Vieja, también se encuentran el pozo de la Fuente de Benahadux, la balsa y pozo de la Venta Húmeda, la boquera del Jalvo, la boquera del Ruiní , el caracol de las Cuatro Torres, el caracol del Quemado, la caz y cubo del molino de Araoz, la fuente de los Partidores, partidor del Ruiní, el partidor nuevo de los Siete Pueblos, el partidor viejo de los Siete Pueblos, el pozo del Molino del Corcho, que hacen 13 construcciones.

Otros once quedan dentro del municipio de Huércal de Almería, en concreto, el acueducto y aljibe de las Cumbres, la balsa de Villa María, la boquera de Huércal de Almería, el caracol de Pascual, el caracol de Pemigal, la fuente de Huércal, la lumbrera del Cancón, el pozo Artesiano, el caracol de Boleas, el puente en el barranco del Club de Tenis y el sifón, acueducto y balsa de Doña Rosa.

En Benahadux se concentran ocho de ellos, que son la balsa y molino de San Miguel, el acueducto del pozo de Zamarula, la balsa de Briseis, la boquera de Almazarilla Vieja, la fuente de Benahadux (que comparte con Gádor), el partidor de San Miguel, el partidor del Boliche y el pozo de Zamarula; mientras que en Santa Fé de Mondújar se ubica la boquera de la Jacarrata.

La protección de este conjunto hidráulico permitirá asimismo revalorizar una parte importante del patrimonio cultural de los municipios de Santa Fe de Mondújar, Gádor, Benahadux, Huércal de Almería y Almería hasta ahora poco conocido.

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