‘HOY NO ME PUEDO LEVANTAR’, por Luis Enrique Ibáñez

‘HOY NO ME PUEDO LEVANTAR’, por Luis Enrique Ibáñez

 

https://dueloliterae.blogspot.com.es/2017/10/hoy-no-me-puedo-levantar-por-luis.html

 

“Ese rincón del instituto, los ojos de Arturo y su grupo mirándome, su sonrisa mientras me cogía las gafas y las pisaba justo delante de mí, la carcajada de su chica… Lo que sí sé es que hay momentos del día que tendrían que estar prohibidos… la llegada al instituto, los cambios de clase, el recreo, la salida del instituto… hay muchos más, claro, pero con esos sería suficiente para empezar, para acabar… 

Creo que lo único que quiero es seguir aquí, tapado, en la cama, sin ver, sin escuchar nada… desaparecido”

HOY NO ME PUEDO LEVANTAR

Dani, levántate ya, que no vas a llegar… ¡Daniiiii, vamos! Mamá, hoy no puedo ir al instituto, no me encuentro bien… Joder, ¿qué te pasa? Me duele mucho la garganta… ¡Otra vez! Espera, que subo, joder, joder, lo que no me pase a mí… A ver, no parece que tengas fiebre, pero no tienes buena cara… Dios que tortura… Pero me duele mucho al tragar, mamá, de verdad… Vale, vale, tranquilo, voy a traerte un zumo y una pastilla, a ver si se te pasa pronto… ¡que ya no puedes perder más clases… y yo tengo que irme al curro, hostias, y tu padre, qué bien se largó… no me hagas caso, ahora vengo, tapate, no cojas frío… Dioooos!

No sólo me tapé, me hice un ovillo y me cubrí todo entero, con la sábana, con la manta, con la colcha, totalmente desaparecido en lo que yo creía era un refugio inexpugnable. Pero no era cierto, no era así, los recuerdos se colaban por todos lados. Ese rincón del instituto, los ojos de Arturo y su grupo mirándome, su sonrisa mientras me cogía las gafas y las pisaba justo delante de mí, la carcajada de su chica mientras me decía “¿Lo ves, corazón, ahora estás más guapito? Su cara seria, amenazadora, mientras me tocaba el estómago… “Aunque con esta barriguita habrá que hacer algo… ¿de cuánto estás, encanto?

La hostia que me dio Arturo fue la señal para que el grupo emprendiera la marcha… yo me quedé ahí, en cuclillas, en el rincón, siempre en el rincón… esta palabra rincón, rincón, se había pegado a mí como una lapa, nunca he sabido lo que significa lapa, lapa, tapa, atrapa, capa, caparazón, no estoy, no quiero estar…

¿Pero qué haces? Era la voz de mi madre, cabreada porque en vez de verme a mí, lo que observaba parecía una pelota deforme en el interior de la cama… una pelota deforme en el interior de la cama, eso era yo. Salí de aquella ridícula posición sudando, ¡nada, yo qué sé… me sigue doliendo mamá! ¡Que ya lo has dicho! Anda, tómate esto, que como llegue tarde otra vez me van echar y entonces nos va a doler todo, ¡a los dos! ¡Qué a gusto estará él… se fue rezando mi madre, ya en la puerta añadió, como para que yo no lo oyera, ¡el muy cabrón! Ella se fue, apenas se despidió, yo me quedé en la cama, pensé que siempre me quedaría ahí, escondido, pero los malditos recuerdos y ese pinchazo en el estómago no se iban, seguían allí, conmigo… menos mal que tiré el móvil a la fuente que está al lado del colegio, fue justo después de que Arturo, animado por sus incondicionales, me arrancara la mochila de la espalda y la lanzara a la misma fuente, mientras decía ¡date prisa, cógela, no vas a poder hacer la tarea para mañana, gordito, y a ti te gustan las tareas, ¿verdad, gordito? Esperé a que se fueran, riéndose, siempre riéndose, esperé porque temía que si intentaba recuperar la mochila, ellos me empujarían a la verdosa agua de la fuente… volvía a sudar, en el recuerdo y en la cama… Cuando se fueron, antes de rescatar la mochila, dejé caer el móvil a la fuente, no lo quería… el móvil para mí era un potro de tortura… ¿quién inventó el whatsapp? Otra vez el recuerdo, ese mensaje en el que Él me decía “parece que a mi novia no le gusta tu barriga, gordito, creo que tendremos que hacer algo con ella” Ya no sé cuántas noches he estado sin dormir… el día de la fuente, ante mi enésima humillación, una chica se movió, parecía que iba a intervenir, pero cerró los ojos y, simplemente, se marchó, se dio la vuelta… quiero seguir en la cama, sólo en la cama, aunque vengan los recuerdos, aquí no puede pasarme nada, creo, pero, ¿mi madre? Todavía oigo cómo le decía por teléfono a mi padre ¡que no, coño, que no le compres otro móvil, joder, que aprenda a tener cuidado…! Nadie se puede imaginar lo aliviado que me sentí cuando oí esas palabras en boca de mi madre… yo no quería otro móvil, de ninguna manera, para qué… yo sólo quería seguir en la cama… por qué se fue ese profesor cuando le dije que no me pasaba nada… no estoy seguro de que se creyera mis palabras, tampoco estoy seguro de lo que pienso, ni de él, ni de nada.

Lo que sí sé es que hay momentos del día que tendrían que estar prohibidos… la llegada al instituto, los cambios de clase, el recreo, la salida del instituto… hay muchos más, claro, pero con esos sería suficiente para empezar, para acabar.

Desde hace meses sólo puedo escuchar una canción, ‘Copenhague’, “Ella duerme tras el vendaval… sueña con despertar en otro tiempo, en otra ciudad… dejarse llevar…”

Creo que lo único que quiero es seguir aquí, tapado, en la cama, sin ver, sin escuchar nada… desaparecido.

AQUÍ, EL LA EDICIÓN ÍNTEGRA DEL PROGRAMA DEDICADO AL ACOSO ESCOLAR EN ‘SI YO TUVIERA UNA ESCOBA‘ (ASOCIACIÓN CULTURAL COSTA DE LA LUZ EN RADIO ESQUINA, SANLÚCAR DE BARRAMEDA)




LA SITUACIÓN

(Del Informe realizado por la profesora de Psicología de la Universidad de Córdoba (UCO), Eva Romera, para el Centro de Estudios Andaluces, ente perteneciente a la Consejería de la Presidencia y Administración Local de la Junta de Andalucía, enero 2017)

El acoso escolar se enquista en las aulas andaluzas. Este problema que sufren los alumnos no parece menguar, a tenor del informe realizado por la profesora de Psicología de la Universidad de Córdoba (UCO), Eva Romera, para el Centro de Estudios Andaluces, ente perteneciente a la Consejería de la Presidencia y Administración Local de la Junta. Dicha encuesta desvela que tres de cada diez alumnos de Primaria sufren bullying en los colegios de la comunidad autónoma. Esta situación disminuye en el instituto, aunque el paso a Secundaria entraña otro problema: se incrementa el número de agresores.

El uso de internet y las redes sociales provoca que el acoso se extienda fuera del aula. El informe también presta atención a los adolescentes que confiesan haber sufrido algún tipo de violencia física durante sus primeras relaciones sentimentales. La autora del estudio propone para atajar este fenómeno una formación específica del profesorado para actuar en dichos casos y el desarrollo de planes de trabajo en el aula para concienciar al alumnado de la importancia del respeto y la tolerancia.

El referido estudio ha consistido en una encuesta realizada durante el pasado curso en 35 centros educativos de Andalucía. De ellos, 20 son colegios y 15 institutos, según mencionó ayer su autora en la presentación del informe que se llevó a cabo en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus). En los cuestionarios han participado 3.000 alumnos del último ciclo de Primaria y de los cuatro cursos de la ESO. La muestra se realizó en dos ocasiones, una en octubre y otra en mayo, con el fin de comprobar la evolución del acoso durante el curso.

La muestra concluye que tres de cada diez alumnos andaluces de Primaria son víctimas del bullying, una cifra que permanece casi inalterable desde que comienza el curso hasta que finaliza. En esta etapa el papel de agresor lo desempeña un 2,6% de los escolares, mientras que el de agresor victimizado supone el 15,7% del alumnado. Este rol lo desarrollan aquellos menores que son víctimas de acoso y a la vez también acosan, por lo que asumen esta situación como un fenómeno “normal” en el colegio. Por su parte, la mitad de los estudiantes encuestados reconocen ser espectadores de casos de bullying.

En Secundaria (a partir de los 12 años) el acoso escolar disminuye. Romera incide en que hay una edad (los 15 años) que supone un punto de inflexión en el comportamiento de los adolescentes. En esta etapa obligatoria el número de los alumnos que son víctimas de acoso en el instituto suponían el 17,6% cuando fueron encuestados en octubre, porcentaje que creció hasta el 23,3% en mayo, cifras, en todo caso, menores que las registradas en Primaria. Se mantienen, en cifras similares a la del colegio, los agresores victimizados (un 17,6%). Por contra, aumentan los agresores, hasta suponer el 6,7% de los estudiantes encuestados. Este incremento, según la profesora de Psicología de la UCO, es una “mala señal”, pues “teóricamente” los alumnos, a medida que crecen, tienen “un mejor criterio moral”, principio que no se evidencia con dichos datos.

Por sexos, las alumnas presentan porcentajes más altos en los roles de víctima y espectador en Primaria y ESO, aunque en los dos últimos cursos del instituto las chicas aumentan su implicación como agresoras.En cuanto a las formas de acoso, la más utilizada es la verbal, aunque en los colegios también está muy presente la violencia física. En el instituto se repite dicho patrón, aunque destacan las agresiones “relacionales”, basadas en la difusión de rumores falsos y en los insultos a terceras personas que no están presentes. En este punto, el informe destaca que las alumnas muestran “mayor habilidad en el uso de formas sutiles para hacer daño”

Otro fenómeno analizado en el estudio es el ciberbullying, esto es, el acoso mediante el uso de dispositivos digitales con acceso a internet. El porcentaje de víctímas en este caso -tanto en los colegios como en los institutos- alcanza el 9% del alumnado encuestado, mientras que el de los agresores victimizados llega al 7%. En el caso del agresor, resulta destacable su presencia en los últimos cursos de la ESO, etapa en la que el alumno ya dispone de dispositivos digitales propios y de un mayor manejo de herramientas tecnológicas. Estos roles se mantienen a lo largo del curso, lo que -según el informe- lleva a pensar que los centros no cuentan con medidas suficientes para prevenir estos casos. En el ciberacoso destacan los perfiles falsos en las redes y las fotos comprometidas que en ellas se cuelgan.

Por último, se analiza el dating violence, los comportamientos violentos en las parejas adolescentes. Entre los encuestados, un 3% afirma haber sufrido alguna agresión física leve de forma ocasional y un 1%, de manera frecuente. Un 5% confiesa haber recibido una agresión grave en alguna ocasión y un 1,5%, de forma reiterada.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *