La Roldana en Nueva York

La Roldana en Nueva York. Una desconocida obra para el gran público que se conserva en la ciudad norteamericana y clasificada de forma errónea en la “cultura portuguesa”.

Manuel Jesús Roldán (ABC de Sevilla, 19 de julio de 2016) 

Una obra probable de Luisa Roldán, apodada “la Roldana” (Sevilla 1656-1704). Así aparece documentado, con algunas lagunas en la atribución, un excelente grupo en barro cocido y policromado que atesora el Metropolitan de Nueva York, museo que cobija numerosas piezas del patrimonio español, desde Martínez Montañés a claustros románicos, pasando por Goya, Picasso o Sorolla.

Luisa Roldán, Cristo confortado por los ángeles, Metropolitan Nueva York

Luisa Roldán, Cristo confortado por los ángeles,

Metropolitan Nueva York

Clasificado en la “cultura portuguesa, una de las lagunas de la catalogación, se data como pieza del siglo XVIII (quizás por la estética, aunque Luisa Roldán vive hasta comienzos de ese siglo), y representa la dramática escena de dos ángeles que confortan a Cristo, caído en el suelo y recogiendo sus ropas tras el martirio de los azotes a la columna. El grupo del Metropolitan de Nueva York, poco citado por la historiografía habitual, es una composición en terracota policromada de tamaño reducido, casi 27 centímetros de alto unos 24 centímetros de ancho, formando parte del catálogo del museo desde el año 1904.

En el grupo de la Roldana Cristo aparece arrodillado en el suelo frente a los dos ángeles de pie, estando uno de ellos apoyado sobre la columna baja sobre la que fue azotado Jesús, siguiendo la iconografía que se hizo habitual en el Barroco de representar una columna baja según la reliquia encontrada, según la tradición,  por Santa Elena, y conservada en la basílica romana de Santa Práxedes.

Alonso Cano, Cristo recogiendo sus vestiduras

Alonso Cano, Cristo

recogiendo sus vestiduras

 

El tamaño del grupo, en barro cocido y posiblemente destinado a una devoción particular, además de sus características estilísticas, permite situarlo en la etapa madrileña de Luisa Roldán, etapa final que comienza en 1688 con el traslado de la escultora sevillana a la capital, donde sería nombrada escultora de cámara del rey Carlos II, una etapa de esplendor que no estuvo exenta de numerosas dificultades económicas y emocionales, con una amplia producción de grupos en terracota de escenas familiares de la vida de Jesús y de la Virgen, siendo los temas pasionistas menos frecuentes.

El tema iconográfico de Jesús recogiendo sus vestiduras tras la flagelación fue repetido en numerosas ocasiones en el Barroco, siendo representado tanto en pintura, con notables ejemplos de Alonso Cano o de Murillo, incluso con la variante velazqueña donde“el alma cristiana” entra en diálogo contemplativo con Jesús flagelado, una escena que fue recogida en los textos de Lope de Vega en  “Los cinco misterios dolorosos de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo con su sagrada resurrección”.  En escultura, el tema fue reinterpretado por el taller de los Mora o por Andrés de Carvajal, siendo una iconografía de origen europeo que, a través de Andalucía, se propagó a Colombia, México o Guatemala.

 

Murillo, Cristo después de la flagelación.

Murillo, Cristo después de la flagelación

En Sevilla, la hermandad de la Columna tuvo como titular a la imagen del Santísimo Cristo de la Púrpura, que mantenía esta iconografía y que salía en procesión tras el misterio de la Columna y Azotes. Una talla de la que se tienen noticias en 1664, cuando la hermandad radicaba en la parroquia de San Pedro, haciéndose alusión a un paso en el  que aparecía “Ntro. Señor Jesucristo en el acto de coger la túnica para cubrirse después de los azotes, mostrando a su lado la columna”.

Murillo, Cristo después de la flagelación

Murillo, Cristo después de la flagelación

Por su mal estado de conservación la imagen dejó de procesionar en el siglo XIX, siendo su última salida en 1874, cuando la hermandad residía en los Terceros. En 1904 se pierde el rastro de esta imagen  cuando, según refiere López Bernal, fue entregada al escultor Emilio Pizarro, que pudo readaptarla con otra iconografía.

Diego Velázquez, Cristo y el alma cristiana.

Diego Velázquez, Cristo y el alma cristiana.

Tan sugerente escena será próximamente recuperada por el escultor José Antonio Navarro Arteaga en una imagen que promete ser una gran aportación a la Semana Santa, de una escena desgraciadamente perdida y que tiene en Nueva York, Luisa Roldán en la distancia, un excelente precedente histórico.

Boceto del Cristo de la Púrpura de Navarro Arteaga / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

Boceto del Cristo de la Púrpura de Navarro Arteaga / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

Procedencia de la información:

http://sevilla.abc.es/pasionensevilla/actualidad/noticias/la-roldana-en-nueva-york-96755-1468834381.html

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