El Palacio de Al-Mutamid en el Patio de Banderas (Sevilla). Hallazgo y descripción

Hallado el Palacio de Al-Mutamid en el Patio de Banderas (Sevilla)

Hallado el Palacio de Al-Mutamid

en el Patio de Banderas (Sevilla)

Casa número 8 del Patio de Banderas. Propiedad de Patrimonio del Estado. Los estudios previos indican que en esa zona pudo estar el palacio original del Alcázar, mandado construir por Abderramán III en el siglo X, por lo que el arqueólogo del monumento, Miguel Ángel Tabales, pide permiso para realizar varias catas en el inmueble antes de su proceso de restauración. De repente, en el patio principal aparecen dos arcos. El hallazgo emociona a los profesionales que trabajan sobre el terreno. Pero quieren confirmar que lo que está emanando del subsuelo es lo que sospechan. La labor es complicada. Exige mucha precisión. Pero el fruto llega. Un impresionante fresco deja ojipláticos a los historiadores. Todo cuadra. Pero aún falta una prueba crucial: el carbono 14. Bingo. Son vestigios del siglo XI. El lugar exacto donde Al-Mutamid, hijo del rey taifa Al-Mutadid, escribió sus poemas, donde dice la leyenda que hizo sus versos de amor a una bella muchacha llamada Itimad a la que todos conocían como la Rumaikiyya porque era la esclava del muletero Rumiac.

El primero de los palacios del Alcázar se construyó sobre un edificio romano que posteriormente fue solapado por un templo visigodo. Todo en el mismo trozo de tierra. En el sigo X, Abderramán III mandó construir la llamada «Dar al-Imara», también conocida como Palacio del Príncipe o del Gobernador, una obra que se realizó siguiendo la traza de Abdallah ben Sinan el siriaco en torno al 913-914. Era de planta cuadrangular similar a la coetánea Alcazaba de Mérida. La cerca de muralla de aquel periodo califal es lo que hoy se encuentra rodeando el Patio de Banderas. Y justo sobre esa edificación, ya en el periodo de Taifas del siglo XI, se construyó el denominado «Al Qasr Al Mubarak», cuyo salón de las Pléyades del rey poeta permanece bajo formas decorativas del Salón de Embajadores, y el palacio «Al-Qasr-al-Zahi». Sin embargo, poco después, durante el periodo almorávide, el conjunto palatino fue teóricamente saqueado, argumento en el que se apoyan numerosos historiadores para explicar que no hubiese posteriores reformas ni ampliaciones, aunque en el siglo XII los almohades construyeron el Patio del Yeso justo al lado de donde ahora ha aparecido el primigenio palacio.

Pero aunque este extraordinario descubrimiento para la Historia de Sevilla tiene tintes poéticos porque en este lugar vivió el mítico Al-Mutamid, el contexto El rey poeta Al-Mutamiden el que se ha hallado el yacimiento islámico es mucho más prosaico.

Porque detrás de todo subyace un conflicto entre administraciones. La casa excavada pertenece al Ministerio de Hacienda, que tiene intención de vender todos los inmuebles del Patio de Banderas porque ya no le resultan rentables. El alcalde, Juan Espadas, ha solicitado varias veces que se paralice el proceso porque desde hace tiempo los arqueólogos sospechaban lo que ahora se confirma. Pero la pugna no ha hecho más que complicarse ahora, pues tal vez el hallazgo suponga un cambio de titularidad del Patio de Banderas.

Las primeras indagaciones realizadas por el arqueólogo Miguel Ángel Tabales ya apuntaban en esa dirección y en la publicación que realiza el Patronato cada año llegó a aventurar, hace casi un lustro, que en su opinión la mitad del Dar-al-Imara se mantiene intacto hasta la línea de adarve, «conformando una pieza clave en la historia de nuestra ciudad». Las excavaciones le han dado la razón, aunque todavía hay mucho trabajo por delante para sacar a la luz todo lo previsto. Lo que está confirmado es que los vestigios son del siglo XI y que los documentos históricos sostienen que en esa época sólo se construyó en esa zona el Palacio del Gobernador, por lo que las conclusiones, a falta aún de varios estudios, son evidentes. Y todo parece haber sido vaticinado por Al-Mutamid en uno de sus poemas: «Aun si los enemigos me arrebataban el reino / y el pueblo me traicionara, / mi corazón permanecería entre mis costados, / y costados no entregan corazones… / Mi nobleza no ha sido arrebatada. / ¿Acaso se puede arrebatar la nobleza?». No se puede. Ni aunque haya estado mil años bajo tierra.

Así era el Palacio de Al-Mutamid

Estaba todo prácticamente intacto. Mil años oculto entre los propios muros de las casas del Patio de Banderas. Los arqueólogos ya advirtieron en 2014 que ahí estaba el vestigio más antiguo del Alcázar. ABC lo avanzó entonces. Miguel Ángel Tabales estaba a punto de dar con el origen del gran monumento sevillano, hasta ahora desconocido, pero todo dependía de las pruebas científicas. Y como adelantó ayer este periódico, ya está confirmado: el carbono 14, cuyos resultados han llegado hace unos días, certifica que los restos hallados en la casa número 8, junto al Palacio del Yeso, son la residencia de Al-Mutamid. Ahora no es una conjetura. Es un hecho. El responsable de las excavaciones ya anticipó al comienzo de las mismas que «nos encontramos con una residencia palatina de mayores dimensiones que la vivienda actual» que podrían pertenecer a la primera edificación taifa. Entonces ya dejaba caer que podría ser el palacio del rey poeta, pero no podía asegurarlo. Así que lo que hizo fue ponerse a trabajar para sacar a la luz la mayor estructura posible. El tiempo y la ciencia le han dado la razón. Los frescos rescatados, los arcos y las columnas son del siglo XI. Ahí escribió sus versos Mohammad ben Abbad – Al Mutamid, el último soberano abadí. Ese palacio fue el centro de su melancolía en Agmat, donde murió desterrado tras ser depuesto por el emir almorávide Yusufy huir por el Guadalquivir. Allí escribió este recuerdo de Sevilla: «¡Cuántas veces me sirvió, aquella oscura noche, / en agua cristalizada, rosas líquidas!». Un recuerdo que ha estado un milenio escondido, pero que ha vuelto a emerger con todo esplendor hasta el punto de que se ha reconstruido gran parte del palacio primitivo mientras se confirmaba la noticia: sus techumbres originales, sus yeserías, su patio…

El delegado de Cultura del Ayuntamiento, Antonio Muñoz, confirmó ayer a este periódico la importancia del hallazgo: «Cuando comenzaron las excavaciones hace unos años se sospechaba que podían pertenecer al palacio de Al-Mutamid, pero ahora ya está confirmado. Son del siglo XI, lo que supone un descubrimiento de gran importancia para la ciudad». Muñoz tiene ya incluso los planes de futuro hechos para este espacio. Quiere convertirlo en un Centro de Interpretación del Alcázar. Pero para ello tiene que hacerse antes con la propiedad de la casa.

En estos momentos la titularidad corresponde a Patrimonio del Estado, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, que no incluyó estas casas en la donación del Alcázar a Sevilla durante la II República. El inmueble estuvo años alquilado a una familia, que tenía una renta antigua. El concluir el arrendamiento, Hacienda inició el expediente de enajenación para vender el edificio y obtener importantes ingresos por él. Pero el Ayuntamiento consiguió frenar la operación tras las primeras sospechas de los arqueólogos. «Hace más o menos un año y medio, cuando ya habían aparecido los primeros restos, iniciamos un diálogo con el delegado de Patrimonio del Estado para que, en primer lugar, parase la venta. Entonces llegamos a un acuerdo verbal que se ha cumplido y ahora lo que pretendemos es adquirir la casa para el Ayuntamiento, bien a través de una compraventa pura y dura, bien a través de una permuta ofreciendo un suelo que Patrimonio le pueda interesar», explica Muñoz. La negociación está todavía abierta y la confirmación de que los restos arqueológicos hallados pertenecen al palacio de Al-Mutamid la va a intensificar para llegar a un acuerdo pronto. «Es muy importante que ese espacio se incorpore al Alcázar y en eso estamos, pero ahora con el cambio de Gobierno tienen que nombrar a un nuevo delegado de Patrimonio en Sevilla y estamos a la espera de cerrarlo». Si el diálogo cuaja, el palacio de Al-Mutamid será el punto del monumento en el que los visitantes obtendrán información sobre toda la historia del recinto y acogerá también una zona de consigna. En todo caso, será visitable porque su estado de conservación es sorprendente. Se han recuperado incluso las inscripciones de los alfices y la estructura del milenario edificio. Los arqueólogos había hecho una infografía con la planta que, según los documentos, podría haber tenido aquel palacio. Y las excavaciones lo han confirmado. Todo el periodo islámico de Sevilla está por fin al descubierto.

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