Las rutas del agua de Mairena del Alcor

Las rutas del agua de Mairena del Alcor

El agua condiciona, genera riqueza y agrupa civilizaciones. Su paso crea energía, el exceso nos ahoga y su ausencia enloquece. La situación geográfica y el entramado urbanístico de algunas poblaciones, como Mairena del Alcor, se supeditan a sus manantiales y corrientes. Por eso hay un origen histórico que le ha permitido a Emasesa trazar dos rutas del agua en este municipio. Hay una causalidad. Un porqué. Un flujo constante que lo define y que, además, puede visitarse: las fuentes, los molinos, el castillo... Dos rutas en las que entender el agua como sustento, recurso de defensa y elemento para la higiene y la producción a través de construcciones, monumentos y esculturas.

 

El agua de Emasesa traza dos rutas del agua por Mairena del Alcor

El agua de Emasesa traza dos rutas del agua por Mairena del Alcor – Emasesa

Agua, fortaleza y riqueza

Nuestro primer itinerario se denomina la Ruta Amarilla y se fundamenta en tres pilares esenciales: agua, fortaleza y riqueza. Nos adentra por el casco histórico de Mairena alrededor de unos dos kilómetros en los que conocer parte del patrimonio monumental que está relacionado de forma directa con el recurso escaso que aquí nos reúne. En este trayecto, tiene especial importancia la trascendencia del agua en torno a la fortaleza. La ubicación del castillo que dio origen a la zona medieval está dispuesta para controlar los dos manantiales sobre los que se asienta. La altura de este edificio es inferior a la de otras construcciones de Los Alcores, por lo que la visibilidad y el avistamiento de posibles enemigos era menor que en otros pueblos. Y todo ello para defender las fuentes que calmaban la sed de paisanos y de las cabezas de ganado.

El siguiente pilar, como hemos anunciado, es el de la riqueza. La ruta termina en los cuatro molinos de harina que se alimentaban de las aguas que procedían de la Fuente Gorda y la Fuente de Alconche: La Latera, La Tranca, Los Arcos y el Molino del Culebro son sus nombres. Además, los lavaderos, que tienen su origen en el S. XVII y fueron utilizados hasta los años 60 del siglo pasado de forma regular; El Arco, que es una de las puertas a la antigua villa que todavía se conservan; el Parque del Olivar del Castillo y las propias fuentes son otras de las paradas de mayor interés que encontramos en el recorrido.

También existe una relación estrecha entre el agua y la cultura popular. De ahí la creación de la Ruta Violeta, un recorrido que nos lleva por las afueras del pueblo con un argumento central: la relación entre Mairena del Alcor, sus paisajes y paisanos. Una conexión directa que ha generado en las últimas décadas del S. XX y en el S. XXI la construcción de monumentos para embellecer el entorno. En ellos, el agua tiene un peso especial.

La ruta comienza con las alegorías de la Fuente Gorda y de la Cultura. La primera está representada por una escultura de Jesús Gavira en la que una mujer porta un cántaro. La segunda, del mismo autor, rinde homenaje al propio pueblo en la figura femenina en bronce que aparece rodeada por una fuente. Más adelante, nos encontramos con otra alegoría a la propia localidad que se realizó en los años 60. De nuevo, una mujer con la vestimenta típica andaluza se levanta alrededor del agua de una fuente.

La Ermita de San Sebastián, a extramuros de la villa medieval; la Feria Antigua y los monumentos al Cante Gitano, a Cervantes y a los verdeadores, que nos refresca al mirarlo, son otras de las paradas del trayecto, que termina en la Fuente Abrevadero Feria de Mairena. De color blanco y albero y frente a la portada de la feria actual, este homenaje al ganado escribe el punto y final de la ruta. Mairena del Alcor y del Agua. Un pueblo de La Campiña sevillana que late al compás de un goteo definitivo y definitorio, pues todo parte del manantial.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *