LOS ÍBEROS. UNA EXPOSICIÓN RECOMENDABLE, por José Luis Rodríguez Sánchez – Daniel García Parra

 

LOS ÍBEROS. UNA EXPOSICIÓN RECOMENDABLE, por José Luis Rodríguez Sánchez – Daniel García Parra

LOS ÍBEROS. UNA EXPOSICIÓN RECOMENDABLE

https://drive.google.com/file/d/1t_VXYejRbFjQfrEsdNFaPH_gx980vJmV/view?usp=sharing

 

La Caixa (que sigue manteniendo una Obra Social y Cultural muy destacable, sobre todo en medio del desierto que han propiciado las restantes Cajas de Ahorros, vaciadas, saqueadas y “bankizadas” a mayor gloria del capitalismo de rapiña) ha montado una exposición muy recomendable sobre “Los Íberos, Nuestra civilización antes de Roma“, que estuvo un mes en Linares, gracias al compromiso de su Ayuntamiento. Aprovechando un viaje, me desvié para verla, y créanme, mereció la pena.

 

Dama de Baza

La exposición presenta los rasgos fundamentales de una cultura que aglutinó diversos pueblos, en la mitad SE de la península, desde Cataluña a Andalucía, mostrando su formación, su arte, su organización política y social, su vida cotidiana, su medio de vida y sus creencias. Con fuerte componente didáctico, está estructurada en diversas áreas:

1.- Su formación, por fusión de pueblos indígenas del Bronce tardío (Argar, Bronce levantino, cultura de los campos de urnas, etc., y la especial relevancia de Tartessos, el próspero reino del valle del Tertis) con aportes culturales del Mediterráneo Oriental, como los fenicios (desde el VIII a.C., que aportaron el torno de alfarero, el alfabeto, el vino y el aceite), los púnicos (a partir del VI a.C.) y los griegos (desde el VIII a.C., con especial potencia desde la llegada de los focenses, fundando Emporion, Rhode y otras colonias costeras).

2.- El territorio lo presenta según asentamientos de diferente categoría: el “oppidum” (ciudad fortificada), los poblados (casi siempre con algún tipo de fortificación), los caseríos (agrupamientos agrarios, donde se refugiaban en caso de peligro) y las atalayas, rodeadas de un pequeño cordón amurallado.

  Oppidum de Puente Tablas (Jaén)

 

3.- El gobierno, mostrando los distintos tipos: los pequeños reinos, gobernados por caudillos con un entorno de familias aristocráticas; los pequeños estados gobernados por régulos y apoyados por asambleas de notables, y por último, en el NE, estados igualitarios gobernados por consejos de ancianos.

4.- El urbanismo basado en ciudades o poblados asentados en colinas o altiplanicies, de fácil defensa y amplia visual, con un cerco de murallas de base de piedra y remate en adobe, a la que se añadían torres o baluartes, e incluso, desde el IV a.C. bastiones y torres avanzadas. Como ejemplo se muestran maquetas de tres pueblos, y una completa reproducción de una vivienda, con varias estancias, incluyendo el almacén y el taller.

Telar de bastidor y sagum

5.- La economía, basada en la agricultura y la ganadería se representa con reproducciones de herramientas, vasijas y productos. Se presta especial atención a las mejoras tecnológicas traídas de oriente: arado de hierro, injertos, olivo, vid, nuevos cereales, y se reproduce la despensa íbera: cereales (trigo, cebada, centeno), aceite, vino, leguminosas (lentejas, judías, habas, garbanzos, alfalfa) y frutos (higos, manzanas, granadas). En la ganadería hace hincapié en la importancia productiva de la oveja y la cabra, quedando los bóvidos para animales de tiro, aunque el animal más valorado es el caballo, con abundante representación iconográfica y numismática, símbolo de poder social.

La artesanía dedica amplio espacio a la cerámica, que se desarrolla especialmente en Andalucía y Levante gracias a la introducción de torno de alfarero, en una producción en serie de modelos (kanathos) y decoraciones (geométricas, vegetales, animales y humanas estilizadas), gracias a los hornos de cúpula de doble cámara, del que se reproduce el hallado en el Pajar de Artillo (Andalucía).

No menos importante es la industria textil, de lana y lino, gracias al telar de bastidor y al empleo de tintes de origen animal (el molux) o vegetal, produciendo prendas como el sagum, una túnica de lana muy común. No faltan los objetos de esparto (cestos, esteras, cuerdas, sandalias) propio del SE (Murcia y Andalucía).

Cerámica íbera

La metalurgia del hierro (armas y herramientas, objetos de valor añadido) usa la forja y el templado, pues los hornos de trinchera usados para el bronce no pasaban de 1200º de temperatura, con el que siguen produciendo los tradicionales exvotos a la cera perdida. Las joyas de oro y plata se trabajan mediante el repujado, granulado (páteras) o fundición en pequeños moldes y decoración incisa.

Sección de horno, de doble campana

6.- Un capítulo entero lo dedica al apasionante tema de la escritura, mostrando los dos alfabetos: el turdetano y el levantino, ambos semisilábicos, y ambos aún desconocidos, aunque se sabe que el primero se escribía de derecha a izquierda, y el segundo al revés. Desde los trabajos de Gómez Moreno han sido descifrados, pero no comprendidos.

 

Alfabeto íbero

7.- Las monedas, copiando el sistema griego, aparecen en Levante a partir del V a.C., y tienen gran eclosión en el III a.C. por las necesidades de la Segunda Guerra Púnica. Hasta la dominación romana, las cecas seguirán produciendo piezas con iconografía y escritura propia, que circulaban a la vez que las púnicas y las romanas.

8.- El comercio estaba dominado por las élites locales, y era signo de poder y de prestigio, a la vez que fuente de riqueza.

Cerámica íbera

9.- El estado se regía por un príncipe o régulo, miembro de la aristocracia gentilicia, y se valía de sus iguales para gobernar. Los sacerdotes (y sacerdotisas) no eran una casta aparte, aunque pertenecían a la clase elevada. Los comerciantes florecían en torno a las castas dirigentes, a las que proveían de objetos de lujo o prestigio. Los guerreros podían ser todos los varones, aunque proliferaron cuerpos mercenarios, que se alistaban con quien les pagase. Los artesanos (alfareros, orfebres, curtidores, herreros, etc.) se dedicaban en exclusiva a u oficio, surtiendo de productos a la gran mayoría agropecuaria de la población.

Dama oferente íbera. Cerro de los Santos.

Sacerdotisa

 

10.- El ejército no era regular, y dependía de la zona. En Andalucía y Levante, el régulo reclutaba y dirigía las huestes, con relevante papel para las élites aristocráticas. En el NE, los consejos de ancianos encomendaban el mando durante el conflicto a un caudillo. La solidaridad de los grupos se aseguraba gracias a la devotio, por el que se debía obediencia al jefe a vida o muerte. El valor de los íberos y sus tácticas de guerrilla fueron elogiados (y explotados) por púnicos, griegos y romanos. Se tiene constancia de tropas mercenarias íberas en la batalla de Himera (480 a.C.) y en la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.)

Guerreros íberos

11.- La religión era de tipo animista, donde aparecen seres fabulosos (esfinges, grifos, bichas) o bestias divinizadas (leones, toros). En la época más antigua las imágenes sagradas se asociaban a ritos funerarios, dando rango divino o heroico al jefe. El caso más destacado es el conjunto de Porcuna. Más adelante, se hace colectiva y aparecen más imágenes humanizadas, sobre todo, las damas, que toman el relevo de los guerreros. La influencia orientalizante a partir del IV a.C. se muestra en los santuarios (lugares destacados o entornos naturales, no necesariamente edificios), donde múltiples exvotos adoptan formas de diosas púnicas o griegas (Astarté, Melqart, Artemisa, Tanit).

Bicha de Bazalote

El ritual funerario más común es la cremación, asociada a las clases dominantes, cuyas cenizas eran guardadas en una urna, que se honraba en un banquete funerario y se guardaba en una tumba tras acompañarla de ajuar diverso.

En suma, una exposición muy interesante, presentada de forma amena y didáctica, que sería deseable visitase más localidades andaluzas, si la cultura estuviese entre las prioridades de nuestra sociedad actual (que no parece ser el caso…).

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