“Cartas desde Cuba… ¿te atreves a escribir la respuesta?”

Marta Zambrano. Dpto. Lengua y Literatura Castellana.

IES Columela (Cádiz)

PdF

https://drive.google.com/file/d/1M0odFWupDP2q7f1oQydOYigbIRVMqnHU/view?usp=sharing

Hace poco descubrí que mi familia política guardaba un tesoro: las cartas que Alejandro Lallemand Lemos escribió a su esposa durante sus viajes. Este ilustre gaditano fue un médico del ejército español que vivió y sufrió -literalmente, pues fue herido y apresado durante la batalla- la pérdida de Cuba en 1898.

No soy profesora de Historia, pero sí una enamorada de las buenas historias, y esta era una de las mejores que había leído nunca. Alejandro narraba a su esposa, en un estilo impecable y emotivo, las carencias que había sufrido durante el viaje, las atrocidades de la batalla y sus vivencias como prisionero de guerra. Era como ver la historia de nuestro país en directo.

Por eso, cuando este maldito virus entró en nuestras vidas y nos obligó a encerrarnos en casa, pensé que una de esas cartas podría despertar la curiosidad de mis alumnos de cuarto de la ESO antes de empezar el tema de la literatura de la Generación del 98. Llevábamos un mes hablando solo por carta (bueno, en formato email que resulta mucho menos romántico, claro), ¿acaso no era el momento perfecto para leer cartas de otras personas que también sufrieron circunstancias excepcionales?

Decía María Montessori que “si puedes encender la chispa de la curiosidad en un niño, con frecuencia, aprenderán sin mucha ayuda”. Y algunas veces, el azar hace que encuentres justo ante tus ojos precisamente lo que necesitas para que esa chispa se encienda.

Así que les mandé la carta. Así, sin explicaciones previas.

Solo la carta y un reto: ¿te atreves a escribir la respuesta?

La actividad tenía varios objetivos:

  1. Introducir al alumnado en el contexto histórico de la época de una manera directa, cercana y personal.
  2. Despertar su interés por la pérdida de las colonias e invitarles a realizar una investigaciónsobre este acontecimiento, sobre el autor en sí y sobre la sociedad gaditana de finales del siglo XIX. La carta era un anzuelo. Para poder responderla, debían saber quién la escribía, por qué y hacia quién iba dirigida.
  3. Fomentar el uso de la escritura como forma de entretenimiento y crecimiento personal.
  4. Desarrollar la creatividad del alumnado.
  5. Ayudarlo a acercarse, de manera inductiva, a las características del género epistolar.
  6. Conocer, en primera persona, el desencanto al que condujo la pérdida de Filipinas y Cuba para después identificarlo en los textos de los escritores más relevantes de la Generación del 98. (La segunda parte de la actividad consistió, precisamente, en comparar las emociones que transmitía el galeano en la carta con las que expresa Antonio Machado en este poema de Campos de Castilla:

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerta
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.
La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna, y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.
Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.)

Hoy quería compartir con vosotros el precioso trabajo de Lucía, una alumna brillante, creativa y trabajadora, que no solo investigó sobre la sociedad gaditana en 1898 sino que además imitó perfectamente la caligrafía y las expresiones típicas de la época.

-o-o-o-

 

 

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