Doñana se resiste a las amenazas

El examen ofrecido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza determina que el espacio natural goza de buena salud.

Carlos Sáez, Doñana 25.09.2016 – Fotografías: Josué Correa
 
La salud del Espacio Natural de Doñana es permanentemente objeto de análisis y controversia. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, el Parque es un complejo ecosistema cambiante, sometido a su propia dinámica y a la de acción del hombre. Aún no han llegado las lluvias de otoño. Tras un verano especialmente caluroso (el tercero más cálido en los últimos cincuenta años), Doñana presenta un aspecto seco y sólo predomina la fauna de rumiantes, herbívoros y mamíferos como el jabalí. Lagunas y hatos han desaparecido pero volverán en cuanto se registren las primeras precipitaciones. En ese momento está previsto que lleguen las primeras aves en busca de temperaturas más cálidas para pasar el invierno.

Los últimos informes técnicos señalan que el Espacio Natural goza de buena salud, lo que no significa que no tenga amenazas. De hecho, Doñana está incluida en la Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), de la que sólo forman parte 25 espacios naturales en el mundo. El examen de la misión de la UICN que llevó a cabo el pasado año en Doñana determina que el estado de conservación es satisfactorio. Ya el Comité del Patrimonio Mundial había decidido previamente no incluir el Parque en la lista negra de espacios en peligro.

Las conclusiones de los trabajos de evaluación para establecer riesgos, problemas o amenazas fueron la base para que el Comité de Patrimonio Mundial determinara que “tras el análisis del material proporcionado, las visitas de campo y las reuniones mantenidas con un amplio elenco de partes interesadas, la misión concluye que el estado de conservación del sitio de patrimonio mundial es satisfactorio. Los valores por los que el sitio fue inscrito, en el marco del Convención del Patrimonio Mundial, están todavía presentes”.

Sin embargo, una serie de cuestiones relacionadas con las condiciones de integridad del lugar fueron puestas de relieve por la misión, en particular aquellas asociadas a la implementación del Plan Especial de Gestión de Regadíos ubicados al Norte de la Corona Forestal de Doñana, la situación respecto al proyecto para el dragado en profundidad del río Guadalquivir, varios proyectos gasísticos y la propuesta para la reapertura de la mina de Aznalcóllar.

Finalmente, la UICM concluyó que actualmente el valor universal excepcional de este sitio de Patrimonio Mundial no está en peligro y, por tanto, no se recomienda la inscripción del bien en la Lista de Patrimonio Mundial en peligro.

A partir de esta conclusión, que entra en contradicción con el mensaje de la organización conservacionista WWF, la misión relacionó los asuntos que pueden afectar a la integridad de Doñana y realizó una serie recomendaciones entre las que en un solo punto de los cuatro, adquiere el “tono” de advertencia; la relativa a la necesidad de que el estado español descarte definitivamente el proyecto de dragado del Guadalquivir.

Los temas que “denuncia” WWF fueron conocidos, discutidos y evaluados en el marco de la misión de seguimiento realizada por la UICN por encargo de la Unesco que partiendo del reconocimiento de los esfuerzos y avances conseguidos llegaba a la siguiente conclusión: en Doñana siguen vigentes los valores que motivaron su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial en 1994.

Eso sí, tanto la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como la decisión del Comité del Patrimonio Mundial pedían o recomendaban al Estado español que trabajara en la solución de posible problemas para reducir riesgos o evitar posibles incidencias y pedían, asimismo, que se realizara un informe sobre el estado de conservación y los avances conseguidos en todos estos asuntos antes del 1 de diciembre de 2016.

En cualquier caso, desde la Administración autonómica aseguran que la Unesco no ha dado ningún ultimátum a España antes de incluir a Doñana en la lista en peligro del Patrimonio Mundial.

Los problemas ocasionados por la presión de la agricultura en el espacio natural tienen su origen en los años ochenta del siglo pasado. Desde la evaluación de la UICM hasta la actualidad se ha avanzado en el desarrollo del Plan Especial de Ordenación de Regadíos y la planificación y gestión hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), y se está procediendo a regularizar el sector y a la clausura de pozos de extracción de agua subterránea.

El Plan de los Regadíos, que incluye una superficie de 9.800 hectáreas, contempla la clausura de captaciones subterráneas no regularizadas, que deberá completarse en un plazo máximo de cinco años desde ahora, para evitar la sobreexplotación del acuífero 27, una reserva de agua subterránea y una de las principales fuentes del espacio natural.

La situación y las perspectivas de solución son “claramente mejores que hace un año y considerablemente mejores que en la última década”, apuntan los técnicos de la Junta, que añaden que la bajada del caudal hídrico que ha podido producirse en Doñana no comporta un deterioro en los hábitats naturales “como atestiguan los procesos de seguimiento y evaluación internos y los realizados por organismos internacionales”, si bien se detectaron tres zonas con una reducción de los recursos: norte de La Rocina, Matalagrana y Los Hatos.

La Administración andaluza confía en los resultados que darán los nuevos planes de ordenación agrícola, la compra por parte del Gobierno de la finca Los Mimbrales, así como la trasferencia de 4,9 hectómetros cúbicos de agua desde la demarcación del Odiel, Tinto y Piedras a la del Guadalquivir, que lleva implícito también el cierre de pozos ilegales, unas medidas que “mejorarán sustancialmente la situación de las masas de agua”.

El trasvase de agua para el riego de hectáreas agrícolas en el entorno de Doñana, que ya es efectivo en parte, ha permitido ya el cierre de más de un centenar de captaciones de agua ilegales del acuífero del espacio natural.

El proyecto de transferir otros 15 hectómetros cúbicos de agua a la comarca del Condado de Huelva permitirá la clausura de más pozos y supondrá un alivio más para el acuífero. El Gobierno central ya ha autorizado el trasvase y está pendiente de ejecución. Su puesta en marcha depende en buena medida de la Presa de Alcolea cuya construcción ya se ha iniciado en el Andévalo onubense.

Según WWF, las actividades industriales y las modificaciones fluviales han provocado la pérdida de más del 80% de la marisma de Doñana que existía a principios del siglo pasado y el 90% de sus lagunas estacionales.

 

La organización ecologista, que alerta sobre los riesgos a los que se enfrenta el humedal, asegura que las actividades agrícolas intensivas han “sobreexplotado” el acuífero 27 a lo largo de las últimas tres décadas y esto ha provocado una “gran reducción” de las aportaciones hídricas al Parque. El otoño volverá a tomar palabra.

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